Cuando el amor se va, volvemos a empezar de cero, en donde nos encontramos una vez más con nosotros mismos en soledad, con el punto anterior al momento de haber encontrado esa pareja que nos hizo olvidar lo solos que estabamos. Cuesta y no es por capricho no querer olvidar a esa persona, sino que es dificil DESACOSTUMBRARSE a la cotidianidad de las cosas que se hacian, que uno realizaba. Eso es lo que verdaderamente cuesta olvidar o desprender de uno. Olvidar a esa persona no, porque los amores que van pasando por nuestra vida, siempre dejan una huella invorralbe, porque siempre todas las cosas nos dejan algo bueno y algo malo.
Es un momento, en todo caso, que sirve para reflexionar en aquello que se hizo, en por qué no resultó, y confiar en que el próximo será mejor, si somos sabios y aprendimos aquello que había que aprender.
Este período triste donde nuestra cabeza va a miles de revoluciones, casi igual que cuando estamos enamorados pero desde el lado contrario. Sea como fuere, la pérdida de un amor es un momento de inspiración, y lo que sigue es muestra de ello.Del sufrimiento se aprende. Y de los momentos malos se sale a flote, siempre superamos cosas peores en la vida, una mas no es obstáculo.









